¡El camino hacia el éxito!

El camino hacia el éxito…

Un sábado cualquiera por la tarde, voy a visitar a mi hermano y me cuenta que se va a Siurana (Tarragona) a escalar y a dormir en un refugio, ¡preciosas montañas y espectaculares vistas!

Tarragona

Me daban miedo las alturas pero al ver las fotos que me enseñó me atraía tanto la idea que le pregunté si yo sería capaz de hacer escalada. Él me miró de arriba a abajo y contesto: “a ver, prueba a levantar tu propio peso con tus brazos en este palo” (señaló una barandilla que tenía en su habitación). Evidentemente, apenas pude elevarme del suelo más de 1 cm de altura durante un tiempo de 0,5 segundos.  Quedó claro que yo no podía hacer escalada todavía pero él sí (enseguida saltó y me mostró cómo sí que podía levantar su propio peso con sus brazos). Si en vez de estar agarrada a un palo en una habitación hubiera estado sujeta a una montaña en un precipicio… ¡hubiera caído al vacío y hubiera muerto! Me prometió que me llevaría al rocódromo para que poco a poco perdiera miedo a las alturas y fuera cogiendo fuerza.

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Un rato después quedé con unos amigos y, casualmente, me comentaron que al día siguiente iban a realizar una *Vía Ferrata a la Mussara (Tarragona). Me animé, me dejé convencer por el momento, por la emoción, por las fotos y videos que me enseñaron… en ese instante en el que tomé la decisión me sentí tan arropada y emocionada que ni siquiera olía el miedo así que confirmé mi asistencia para que uno de nuestros amigos me preparara y prestara todo el material necesario. Pero… ¡zas! Llegó la noche y volví a encontrarme conmigo misma. Me fui a dormir dudando en si debía ir o no debía ir… ¡me daba pánico! ¡era un mundo totalmente desconocido para mí! En medio de la oscura noche me desperté agitada, sudada, asustada… ¡había muerto! ¡había caído al vacío! ¡mi gancho se había deslizado y mi cuerpo se había desprendido! ¡UFFF! ¡María se había estampado desde una altura de 40 metros! ¡La sensación había sido horrible e interminable! ¡Vaya pesadilla!

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Tras despertar supe que todo había sido un sueño pero, aún así, no conseguía quitarme esa terrible sensación del cuerpo… ¡la sensación de mi propia muerte! ¡la había podido sentir mientras soñaba, y aún despierta no podía dejar de recordarla! Al despertarme dije: “¡NO VOY!” Tras algunos razonables enfados, vino un amigo y me dijo: “¡tú vas a ir! ¡Los miedos se afrontan de cara! ¡Sabes que esta terrible sensación te dura sólo un rato, luego disfrutarás!” Finalmente acepté, pero les dije que les seguiría desde abajo. Para no perder la famosa tradición de llevar un “coche escoba” yo había inventado para mí la posición de “la peregrina escoba”, mi plan era recorrer la montaña caminando desde abajo.

Al bajar del coche, nos colocamos todos el material y fuimos a ver la altura… ¡buf! ¡Qué vértigo! ¡Vaya mareo! ¡Casi me desmayo! No podía ni siquiera mirar abajo, mis piernas no paraban de temblar, me parecía una broma que, por muchas grapas y presas que hubiera, alguien pudiera trepar por esas montañas…

Fui siguiendo a mi grupo de amigos, bajaba la montaña caminando sin saber a dónde iba, sólo refunfuñaba y decía que no pensaba hacerlo, me detenía, quería llorar, quería gritar, quería irme pero ellos, tras alguna mirada compasiva de alguno y mucha ignorancia del resto, sólo caminaban  hacia delante. Finalmente llegamos al inicio de la vía ferrata, ¡ya no había vuelta atrás, no sabía cuál era el camino para volver! Así que sólo me quedó tirar hacia delante, con ganas de querer quitarme de encima la pesadilla cuanto antes decidí ir la primera así que empecé a subir por la montaña y, 5 minutos después, tuve que hacer peripecias para avanzar porque había una chica “quieta”, atascada en el camino, había decidido volver porque tenía pánico así que dije que aproveché la ocasión y dije que yo también quería volver, pero mi grupo fue algo menos comprensivo conmigo y… ¡no me hizo ni caso!

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Sólo me dejaban tirar hacia delante, sin pensar, sin sufrir, sin temblar… ¡firme y segura hacia delante! Así que, sin más opción, acabé concentrándome en poner primero un pie y después el otro, pasé de quejarme y refunfuñar a concentrarme en cómo avanzar, a fijar mi atención en las presas, en las cadenas y, a la que me puse, ¡zas! María empezó a escalar cual gato trepando tejados… ¡alucinaba! ¡mi grupo todavía alucinaba más! No podían creer el “show” que había montado y ver que luego les adelantaba a todos. Una vez más quedó demostrado que… ¡todas mis limitaciones estaban en mi cabeza!

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El gato trepando tejados… ¡era yo! ¡irreconocible! No había miedo, ni siquiera había tiempo para pensar, sólo actuaba, sólo avanzaba. Mi atención estaba focalizada en buscar un huequecito en esa pared para colocar la punta de mi pie y no caer por el precipicio, para mí se trataba de sobrevivir. Un pie, otro pie y pasar el gancho al siguiente punto seguro… así una y otra vez buscando en cada situación cuál era el punto idóneo de apoyo. No había más historia, ¿sabéis qué? ¡Disfruté del camino como nunca hubiera imaginado! Cuando dejé de pensar, dejé de temer y cuando empecé a actuar y a avanzar… ¡empecé a disfrutar!

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Cuando estaba llegando a la meta y podía ver el sitio desde donde antes había mirado la pendiente y había temblado, grité: ¡no puedo creer que sea yo la que esté ahora aquí! ¡jamás hubiera dicho que podría llegar hasta aquí! ¡y aún menos podría haber imaginado que al estar aquí estaría tan tranquila y tan feliz! Mi perspectiva había cambiado totalmente, mis sensaciones, mi punto de vista, el prisma desde donde podía ver y sentir la vida, rozar el aire, apartar el miedo… Aunque desde fuera todo pareciera igual nada lo era, yo había cambiado… ¡todo había cambiado!

¿Escalas conmigo? ¡Disfruta del camino y alucinarás con las inimaginables montañas que verás que eres capaz de escalar!

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Reflexión:

El miedo que tú sientes es una emoción que todo ser humano siente, a unos nos lo provoca unas cosas y a otros otras. Averigua qué te provoca a ti esa emoción (miedo), racionalízalo hasta que sepas diferenciar el hecho que te provoca la emoción de la propia emoción. Afronta al miedo de cara y lo pondrás en su lugar, podrás realizar lo que tú quieras sin problema y… ¡feliz!

Miedo

Siempre hay algo, por muy sutil e invisible que sea que “despierta” al miedo. Por ejemplo, en el caso descrito la escalada que hizo mi hermano no era lo mismo que la vía ferrata que yo realicé, pero habían semejanzas y mi cerebro trasladó todos los miedos de una situación a otra como si fueran idénticas y yo fuera a morir (aún no siéndolo ni habiendo apenas peligro en la situación real). A veces vivimos situaciones parecidas, y algo nos “enciende”, nos hace recordar, asociar y revivir experiencias… asociamos conceptos, olores, imágenes, emociones erróneamente y eso nos activa el MIEDO. Ese odioso miedo que tanto nos paraliza, ese miedo que no nos deja ser nosotros mismos, ese que nos pone el freno de mano sin necesidad alguna… ¡detéctalo y frénalo a tiempo! ¡No le dejes que se apodere de ti! ¡tú eres más fuerte que él!

A veces nos preocupamos por cosas que no han sucedido, sólo han sucedido en nuestra cabeza pero quedan grabadas las sensaciones con fuego en nuestro cuerpo. Ser consciente de ello te ayuda a avanzar, a ver que es sólo una sensación tuya y no es la realidad. En vez de preocuparte… ¡ocúpate!

No te compares, márcate tus pequeñas metas que puedas conseguir y céntrate en conseguir cada una de ellas. El éxito es la suma de pequeños esfuerzos, repetidos día tras día. Desglosa el gran problema que no sabes ni por dónde abordar en pequeñitos problemas que vas a ir afrontando uno a uno, cuando no te hayas dado ni cuenta ya habrás escalado esa gran montaña que te parecía imposible, estarás en la cima y lo mejor de todo es que… ¡habrás disfrutado del camino!

Si me van a echar, si voy a encontrar trabajo, si serviré para esto, si este chico me dejará, si le pasará algo a esa persona que tanto quiero… imaginando todo ello revivimos situaciones que hemos vivido, emociones terribles que hemos sentido alguna vez, y ahí nos quedamos, sufriendo y bloqueados, paralizados.

¡Detéctalo y actúa! Si tú quieres, ¡puedes vencer al miedo!

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POST RECOMENDADO: Recuerda que hay momentos para todo así que identifica cuando hay que pensar, cuándo hay que actuar, cuándo recordar… APRENDAMOS A UTILIZAR LOS VERBOS: http://felizpsicologia.com/?p=531#sthash.etlNfLQe.dpbs

*Vía Ferrata: itinerario tanto vertical como horizontal equipado con diverso material: clavos, grapas, presas, pasamanos, cadenas, puentes colgantes y tirolinas, que permiten llegar con seguridad a zonas de difícil acceso para senderistas o no habituados a la escalada.

María Gilabert Hernando


4 thoughts on “¡El camino hacia el éxito!

    1. ¡Muchas gracias, Rayko! Acabo de descubrir tu página y tengo que decir que también me ha encantado, se nota el conocimiento de Marketing que tienes y, evidentemente, el artículo estrella para mí (ligado a Psicología Feliz) sería el de “Prohibido buscar la felicidad… simplemente descúbrela”! Muy bueno 😉 ¡Un saludo!

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